Necesidad de cambiar, necesidad de intraemprender

¿Están preparadas nuestras organizaciones para estos nuevos tiempos?

En casi todos los foros en los que participamos, sean de innovación, sean de emprendimiento o sean encuentros empresariales, se advierte que “el cambio ha cambiado” en el mundo empresarial. Se asume abiertamente que estamos en las puertas de la cuarta revolución industrial: robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas, etc…

«El cambio ha cambiado y nosotros debemos cambiar con él»

¿Crees que a una pequeña empresa como el comercio de tu barrio o al bar de la esquina de tu calle no les afecta? Error. El cambio ha venido para quedarse, al menos de momento. El tiempo de los entornos estables pasó y cada vez es más complicado realizar una previsión sobre qué futuro le espera a una empresa (sea cuál sea su dimensión) en los dos o tres próximos años.

Para explicar este nuevo entorno y sus condiciones, se utiliza la concepción de entornos VUCA, es decir, aquellos entornos de alta volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (en inglés, Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity). En estas condiciones, una empresa que no experimenta cambios en su modelo de negocio, que sea flexible a estos cambios y, lo suficientemente ágil para experimentar estos cambios, está condenada al fracaso.

El reto de los entornos VUCA

Y es aquí donde surge el concepto de intraemprendimiento o emprendimiento corporativo, entendiéndose este concepto como el conjunto de actividades emprendedoras llevadas a cabo en el seno de una organización por parte de sus empleados y empleadas. Según el Informe GEM 2016, en España la tasa de emprendimiento corporativo o intraemprendimiento era de un 6,10% frente al 18,50% de Alemania o el 10,90% de EEUU. Es evidente que es un fenómeno que requiere más atención por parte de los responsables políticos pero también por parte de directivos y propietarios de empresas.

Pero, ¿cómo hacerlo? En primer lugar, hay que dar espacio para la creatividad y la innovación en la organización. Esto implica un cambio cultural importante: Del cortoplacismo a la concepción estratégica. Del control al empoderamiento. Del enfoque en la presencia al enfoque en resultados. De las organizaciones aisladas a las organizaciones protagonistas en su ecosistema. De la necesidad, a la oportunidad. Del seguimiento de tendencias a la creación de tendencias.

Para ello, es fundamental mejorar la capacitación de directores y gerentes. Esta baja capacitación y capacidad de gestión es uno de los grandes frenos al crecimiento empresarial según el monográfico sobre crecimiento empresarial en España que aparece en el Informe GEM España 2018-2019.

En próximas entradas trataré de explicar cómo se puede poner en marcha un programa de intraemprendimiento en una empresa, con el menor coste posible y en el menor tiempo posible. Recuerda, fracasa rápido, fracasa barato.

Julio Segundo Gallardo

https://www.linkedin.com/in/juliosegundo/