Intraemprendimiento, primeros pasos

No hay nada más difícil que cambiar la inercia de una organización

Hace unas semanas escribí esta entrada sobre la necesidad que tienen nuestras empresas y organizaciones de intraemprender. Normalmente, solo las organizaciones o empresas que empiezan a ver bajar su cuenta de resultados o su volumen de ingresos empieza a plantearse la necesidad de reinventar su modelo de negocio.

Sin embargo, como traté de explicar en dicha entrada, no hay organización que pueda escapar de un nuevo escenario en el que aparecen entornos con una velocidad de cambio cada vez mayores y con alto nivel de incertidumbre. Es aquí cuando surge la necesidad de la búsqueda continua de necesidades.

No es un camino sencillo. El primer paso sin duda surge de la incorporación del emprendimiento corporativo como un valor central de la propia organización. La mayoría de las organizaciones carecen de una dirección estratégica. Ni siquiera poseen una «hoja de ruta». Es muy complicado transmitir objetivos, valores, retos de una organización cuando ni siquiera están definidos. Es un ejercicio primordial. Hoy en día, algunos incluso hablan de sustituir algo tan formal como la misión, visión y valores por «contar una historia» que enganche interna y externamente. Que cree la necesidad de participar en un proyecto común.

Pero aun más preocupante es la actitud de muchos responsables de organizaciones. Hay muchos directivos que piensan que la innovación no va con ellos. En otros casos, hay gerentes que suelen hablar de innovación pero seguir con esquemas de gestión del pasado siglo donde el control de los empleados (horarios, actividades, etc…) es la prioridad.

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”

El intraemprendimiento implica un cambio cultural en las organizaciones y éste debe fluir de arriba a abajo y de abajo a arriba. Existe una frase atribuida erróneamente a Einstein que nos viene genial: «locura es hacer una y otra vez lo mismo esperando resultados diferentes».

Por lo tanto, si el primer paso es incorporar como valor básico de la organización el emprendimiento corporativo, el segundo es crear un ambiente en la empresa que favorezca el intraemprendimiento. Así pues piensa, si emprender se asocia a creatividad, innovación, liderazgo, ejecución, aprendizaje, riesgo controlado, flexibilidad y autogestión, ¿ofrece realmente tu organización un marco adecuado para que surjan estos ingredientes?

¿Quieres cambios en tu organización? Actúa de forma diferente. Pasa del énfasis en controlar al énfasis en medir, valora el aprendizaje que supone un fracaso, afronta riesgos limitados, valora a los clientes más allá de los ingresos que te aportan y ten en cuenta que el éxito o el fracaso de la organización depende de los miembros que forman parte de ella. Solo actuando de forma diferente serás capaz de convencer, implicar y cocrear interna y externamente en tu organización.

Como ves, el primer paso es el cambio cultural, es el paso más complicado. Si no te lo crees, no vas a poder seguir adelante en el proceso. En la próxima entrada trabajaré sobre aspectos más técnicos a la hora de implantar el emprendimiento corporativo en una organización.

Julio Segundo Gallardo

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