La toalla de Pepe Ruiz Navarro

Si fuera boxeador, nunca tiraría la toalla. José Ruiz Navarro es un tipo intenso, sin bozal, con la contumacia de aquellos que están convencidos de una razón y que esta tiene que tomar cuerpo. En la provincia del paro eterno, él se empeñó en que el emprendimiento no es necesariamente una cofradía de Semana Santa. Frente a la eterna sopa boba del Estado, a la que Cádiz aspira desde al menos el siglo XVIII, Ruiz Navarro creyó a pies juntillas que si en las distintas provincias gaditanas había suficiente ingenio para la economía sumergida, también lo habría para la economía emergente, o la que tendría que emerger si la iniciativa personal encontrara el auxilio real de los botiquines económicos, públicos o privados.

Sin embargo, su horizonte va mucho más allá del dos más dos son cuatro. Es un intelectual alerta, posibilista pero no acomodado, que todavía lee en tiempos en los que simplemente solemos ver sin mirar y oír sin escuchar. Su utopía es la del posibilismo. Y no concibe, en gran medida, soluciones para todo porque probablemente crearían muchos más problemas. Prefiere resolver las pequeñas ecuaciones cotidianas, como la de vivir en lugar de sobrevivir. Nunca se encerró en un aula de oro. Pero ahora, José Ruiz Navarro tendrá que aprender a que sus inquietudes convivan con la palabra júbilo. Porque, no se engañen, es un boxeador que nunca tirará la toalla.

Juan José Téllez
Escritor y Periodista